Masaje afrodisíaco Hermosa empleada femenina vagina mojada

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La sala de masajes estaba tenuemente iluminada, una hermosa empleada vestida con ropa fina yacía a su lado en la mesa, sus manos acariciaban el cuerpo de su polla dura y convulsiva, y sus dedos rodeaban su cabeza y sus largos cornudos deslizantes le hacían gemir de placer. Sonrió de forma seductora, se quitó el sujetador para mostrar sus pechos redondos, presionó sus pezones contra su boca, chupó y mordió suavemente mientras su mano enganchaba su coño mojado, empapado de goteras lascivas. "Estás tan duro que quiero chuparte la polla", susurró, se arrodilló y tragó la polla grande hasta el fondo de su garganta, lamiendo el jugo pegajoso y aceitoso, con la lengua envuelta alrededor de su muslo apretado. La giró tumbada de espaldas, lamió su coño rosado lleno de deseo, tragó miel dulce, su lengua penetró profundamente en el coño, convulsionó, mordiendo las semillas hinchadas de pera, haciéndola retorcerse y suplicar: "Lame mi coño, me alegro de morir de tu lado". La presionó contra el perrito, le dio una palmada en los glúteos rojos, apuñaló su gran polla, desgarró el apretado coño y embistió cada embestida profunda en el útero, haciendo que el deseo salpicara y empapara el suelo. Empujó sus glúteos hacia atrás para aceptarlo, su coño apretado con fuerza suplicando: "Fóllame fuerte otra vez, mi coño está enganchado a mi polla grande". Aceleró la mano para enganchar sus cuentas, la polla grande e hinchada disparó semen caliente lleno de coño lujurioso, ella tembló hasta la cima del jugo mezclado con esperma que brotaba de sus muslos blancos, los dos se abrazaron fuerte y respiraron un placer loco. El masaje terminó con una cita para follarse la próxima vez, su coño mojándose cada vez más esperando su polla.